A veces sueño que me estoy cayendo. Comienzo a correr muy rápido como un súperman. El suelo empieza a ser rocoso, corro tan rápido que siento que no toco el piso, floto. Soy libre, estoy a salvo. Entonces me doy cuenta, que estoy completamente sola.
Fue la primera palabra que pude comunicar después de un larguísimo tiempo. Los sentimientos entonces hablaron por si solos y las lágrimas comenzaron a brotar, y es que tanta emoción resultaba imposible ocultar.
Hace tiempo ya que me perdí y no intento buscar el camino a casa...No, gracias.